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Presos políticos en Venezuela siguen siendo una cifra desconocida mientras la represión revela nuevos casos cada día.

Presos políticos en Venezuela siguen siendo una cifra desconocida. Al igual que ocurre con la producción petrolera, la inflación real o el tamaño exacto de la deuda pública, nadie puede afirmar con certeza cuántos ciudadanos permanecen hoy privados de libertad por razones políticas. La opacidad es parte del método. El silencio, una herramienta más del terror.
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La cifra negra: cuando el miedo distorsiona la verdad
Existen listas elaboradas por organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos. Cada una utiliza metodologías distintas, criterios propios y fuentes que intentan ser verificables. Sin embargo, todas coinciden en algo inquietante: ninguna logra capturar la totalidad del fenómeno.
La llamada “cifra negra” —aquellos casos que no se denuncian— crece día tras día. Familias enteras optaron durante años por el silencio como mecanismo de supervivencia. Denunciar implicaba exponerse a represalias, extorsión o nuevas detenciones.
Ese miedo explica por qué, incluso hoy, siguen apareciendo nombres que jamás figuraron en ningún registro.
Un patrón que retrata a toda la sociedad
Al repasar reseñas biográficas de quienes han sido encarcelados por razones políticas, surge un patrón imposible de ignorar: la diversidad. La represión no discriminó por clase social, profesión ni ideología.
¿Quiénes han sido víctimas?
- Periodistas y comunicadores
- Dirigentes políticos de todas las tendencias
- Líderes vecinales y comunitarios
- Amas de casa
- Deportistas y artistas
- Empresarios y emprendedores
- Influencers y activistas digitales
- Maestros y profesores
- Sindicalistas
Ningún sector quedó a salvo. El mensaje fue claro: cualquiera podía ser el próximo.
“A veces, el verdadero cambio no empieza en la calle, sino en lo que decides pensar cada mañana”, ha dicho Víctor Escalona. Pensar hoy implica reconocer que el horror fue transversal y deliberado.
Excarcelaciones: victorias parciales, justicia incompleta
Hasta ayer, las excarcelaciones apenas superaban las 200. Es importante subrayar el término: excarcelaciones, no liberaciones. La gran mayoría de estas personas sigue sometida a medidas cautelares, prohibiciones de salida del país y causas penales abiertas.
Aun así, cada excarcelación es una victoria. Cada reencuentro familiar ha sido correspondido con celebraciones conmovedoras en distintos rincones del país. Abrazos largos, lágrimas contenidas y una esperanza que se niega a morir.
Sin embargo, la realidad vuelve a golpear.
La puerta giratoria kafkiana
Mientras algunos salen, otros aparecen. Los nuevos casos identificados en las últimas horas —casos que no figuraban en ningún radar— superan también los 200, según estimaciones preliminares.
Esta versión kafkiana de la puerta giratoria revela la magnitud del horror: el sistema no libera, sustituye. La represión no se reduce; se redistribuye.
El efecto psicológico es devastador. Se celebra una libertad mientras se descubre otra prisión.
La inflexibilidad como única postura moral
Esta dinámica ratifica la necesidad de ser inflexibles en la exigencia de liberación de los presos políticos. No algunos. No la mayoría. Todos.
No se trata de negociar números ni de administrar gestos humanitarios. Se trata de justicia.
Cada preso político representa una violación individual y un mensaje colectivo de intimidación.
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Romper el dique: insistir sin descanso
Hay que romper el dique. Esa represa de miedo, silencio y normalización no caerá sola. Insistir no es un acto retórico; es una obligación ética.
Insistir significa:
- Nombrar a los presos
- Documentar cada caso
- Acompañar a las familias
- Exigir coherencia internacional
- Negarse a pasar la página sin justicia
La presión constante es la única garantía contra el olvido.
El rol del periodismo independiente
Sin periodismo libre, la cifra negra sería absoluta. Los medios independientes cumplen una función que va más allá de informar: preservan la memoria.
Sostener ese trabajo requiere apoyo ciudadano. Pequeñas contribuciones desde 1 euro permiten seguir investigando, publicando y resistiendo la autocensura.
Defender la verdad también es una forma de liberar.
Contenido en video recomendado
En el canal Victor Escalona – El Estoico se reflexiona sobre poder, dignidad y resistencia moral, temas que complementan este análisis.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántos presos políticos hay realmente en Venezuela?
No existe una cifra exacta debido a la opacidad y al subregistro de casos.
¿Excarcelar es lo mismo que liberar?
No. La mayoría de los excarcelados sigue bajo restricciones y causas abiertas.
¿Por qué siguen apareciendo nuevos casos?
Porque muchas familias optaron por no denunciar durante años por miedo.
Cierre
La cifra negra no es un accidente. Es una estrategia. Romperla exige constancia, memoria y coraje.
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