RadioAmericaVe.com / Opinión.
La crisis política en Venezuela y liberación de presos políticos
Crisis política en Venezuela y liberación de presos políticos: el régimen corre contra el tiempo mientras la presión internacional aumenta.

Crisis política en Venezuela y presos políticos: la hora final
La crisis política en Venezuela y liberación de presos políticos. Esa es la ecuación que hoy define el pulso real del poder en Caracas. No se trata de gestos humanitarios ni de concesiones generosas. Se trata de tiempo. Y el tiempo, como admitió sin querer Jorge Rodríguez, ya no juega a favor del régimen.
Mientras La crisis política en Venezuela y liberación de presos políticos sigue, desde Nueva York, Nicolás Maduro lanzó una frase que retrata mejor que cualquier informe diplomático el estado mental del poder venezolano: llamó “malagradecido” al presidente Lula da Silva. No fue un desliz. Fue una señal. Cuando un régimen empieza a insultar a quienes durante años le tendieron la mano, es porque el aislamiento dejó de ser una amenaza futura y se convirtió en presente.
La escena es reveladora. Maduro hablando desde el exterior, reclamando lealtades, exigiendo agradecimientos, mientras en casa el país sigue secuestrado por una estructura que perdió legitimidad, apoyo regional y, lo más grave, margen de maniobra. La crisis política venezolana ya no se disimula con discursos. Se filtra en cada palabra, en cada gesto, en cada contradicción pública.
En ese contexto, Jorge Rodríguez reaparece con un discurso que pretende humanizar lo que durante años defendió sin pudor. “A mí no me gustan los presos”, dijo, como si se tratara de una confesión tardía y no de una burla a miles de familias destruidas. Curiosamente, lo afirma después del 3 de enero, cuando los relojes internacionales empezaron a marcar otra hora.
Como bien resumió el senador estadounidense Bernie Moreno en una frase que ya circula en los pasillos diplomáticos: “las Fuerzas Armadas de Estados Unidos cambian la mente de bastante gente”. No es retórica. Es experiencia histórica. Y en Miraflores lo saben.
Mientras tanto, Vladimir Padrino López quedó reducido a caricatura ante la comunidad castrense regional. Mucho uniforme almidonado, muchos galones, pero cero liderazgo estratégico. Hoy es visto más como un administrador del miedo interno que como un referente militar serio. En términos simples: perdió respeto. Y cuando un alto mando pierde respeto, pierde poder real.
Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello insisten en vender la excarcelación de presos políticos como una “oportunidad” que el régimen le concede al país. Pero el relato se cae solo. La realidad es exactamente la inversa. Son ellos, los restos de un sistema agotado, quienes han recibido una última oportunidad para ejecutar un plan en tres fases que desemboque en una transición democrática ordenada.
La única verdad que Jorge Rodríguez dijo durante la aprobación de la desconocida ley de amnistía fue esta: “no tenemos mucho tiempo”. Esa frase no fue casual. Fue un lapsus de poder. Donald Trump y Marco Rubio no juegan a la diplomacia blanda. En Washington ya no se habla en meses, sino en horas. Y la cabuya, como diría cualquier venezolano, está cortica.
Como escribió Víctor Escalona en una reflexión que hoy cobra sentido político pleno: “A veces, el verdadero cambio no empieza en la calle, sino en lo que decides pensar cada mañana.” El régimen lo entendió tarde. Y ahora piensa bajo presión.
Apoya a RadioAmericaVe.com y Vierne5: Donar desde 1 €
Lula, Maduro y la fractura definitiva del relato regional
Que Nicolás Maduro llame “malagradecido” a Luiz Inácio Lula da Silva no es un exabrupto aislado. Es la confirmación pública de que el viejo escudo regional del chavismo se rompió. Durante años, el régimen venezolano sobrevivió gracias a una red de silencios cómplices, ambigüedades diplomáticas y afinidades ideológicas que hoy ya no existen.
Lula no es un enemigo ideológico de la izquierda latinoamericana. Tampoco es un aliado de Washington. Precisamente por eso, su distancia resulta letal para el relato oficial. Cuando incluso quienes antes defendían el “diálogo” comienzan a marcar límites, el aislamiento deja de ser propaganda opositora y se convierte en diagnóstico.
Maduro esperaba comprensión. Esperaba respaldo tácito. Esperaba tiempo. Recibió algo peor: indiferencia política. Y en diplomacia, la indiferencia pesa más que la crítica.
El error estratégico de hablar desde Nueva York
No fue casual que estas declaraciones se produjeran desde Nueva York. Maduro buscaba proyectar normalidad internacional. Sin embargo, terminó exhibiendo debilidad. Un jefe de Estado sólido no reclama gratitud. La ejerce. Cuando se exige reconocimiento, es porque ya no se tiene.
Además, el escenario internacional amplificó el mensaje equivocado. En lugar de mostrar liderazgo, mostró resentimiento. En lugar de construir puentes, los dinamitó. Y en política exterior, los errores se pagan caros.
28 de julio: la fecha que nadie quiere nombrar
El memo no escrito, pero evidente, sigue siendo el mismo: ¿cuándo pedirán perdón por el 28 de julio? Esa fecha no es una anécdota electoral. Es una herida abierta. Representa el punto de quiebre definitivo entre el poder y una sociedad que ya no cree en farsas institucionales.
Nunca hubo autocrítica. No hubo reconocimiento. No hubo rectificación. Solo silencio administrativo y represión selectiva. Y el silencio, cuando se combina con fuerza, se convierte en confesión.
Hoy, cada intento de “amnistía”, cada liberación parcial, cada gesto calculado, gira alrededor de ese día. El régimen sabe que el 28 de julio lo persigue. Sabe que no hay ley, ni discurso, ni propaganda capaz de borrar lo ocurrido.
La amnistía como instrumento, no como convicción
La llamada ley de amnistía no nace de un proceso de reconciliación nacional. Nace del miedo. Un miedo a sanciones. A decisiones judiciales internacionales. Miedo a perder interlocutores. Miedo a que el tiempo se agote.
Jorge Rodríguez lo dijo sin querer: “no tenemos mucho tiempo”. Esa frase resume todo. No habló como estadista. Habló como administrador de una crisis que se le fue de las manos.
“No me gustan los presos”: el cinismo elevado a discurso
Cuando Jorge Rodríguez afirmó que a él no le gustan los presos, no mostró humanidad. Mostró cinismo. Durante años, defendió detenciones arbitrarias, procesos amañados y condenas ejemplarizantes. Ahora, pretende reinventarse como figura moderada.
El problema no es lo que dijo. Es cuándo lo dijo. Lo dijo después del 3 de enero. Después de que cambió el tablero. Después de que las señales desde Washington dejaron de ser ambiguas.
Como recordó el senador Bernie Moreno, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos “cambian la mente de bastante gente”. No es una amenaza. Es una constatación histórica. Y en Caracas, muchos ya ajustaron su discurso en consecuencia.
Padrino López: del poder real al uniforme vacío
En este contexto, la figura de Vladimir Padrino López quedó expuesta. Durante años fue presentado como el garante del orden interno. Hoy es visto como un actor sin margen, atrapado entre su pasado y un futuro que no controla.
En la comunidad castrense regional, su imagen se deterioró. Ya no lidera. No propone. No articula. Solo posa. Mucho uniforme almidonado, pocas decisiones estratégicas. En lenguaje militar, eso equivale a irrelevancia.
Y cuando un alto mando pierde relevancia externa, también pierde capacidad interna. La disciplina ya no se sostiene solo con rangos. Se sostiene con legitimidad. Y esa se agotó.
Apoya a RadioAmericaVe.com y Vierne5: Donar desde 1 €
Delcy y Diosdado: cuando la “oportunidad” es para el régimen
Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello repiten el mismo guion: la excarcelación de presos políticos sería una “oportunidad” que el régimen le ofrece al país. El enunciado pretende invertir la realidad. No es el poder el que concede. Es el poder el que corre.
La narrativa oficial intenta presentar cada liberación como una tendida de mano. Sin embargo, el contexto desmonta la puesta en escena. Las excarcelaciones no responden a un giro moral. Responden a un cálculo. Y ese cálculo tiene fecha, reloj y presión externa.
La verdad incómoda es otra: son ellos quienes han recibido una oportunidad. Quizás la última. Una oportunidad para ejecutar un plan de tres fases que permita una transición democrática sin colapso institucional ni explosión social.
Las tres fases que el poder intenta evitar, pero necesita
- Fase 1: Liberación plena e incondicional de presos políticos y cese real de la persecución.
- Fase 2: Reconocimiento de responsabilidades políticas e institucionales, incluyendo el 28 de julio.
- Fase 3: Acuerdo verificable de transición democrática con garantías internas y externas.
No se trata de generosidad. Se trata de supervivencia política. Cada día que pasa sin avanzar en estas fases reduce las opciones del régimen y aumenta el costo personal de sus decisiones.
Trump, Rubio y el nuevo lenguaje del poder
La política internacional cambió de tono. Ya no se habla de “salidas negociadas” eternas. Se habla de resultados. Donald Trump y Marco Rubio no administran procesos largos. Administran plazos cortos.
En Washington, la paciencia se agotó. No por capricho ideológico, sino por hartazgo estratégico. Venezuela dejó de ser un problema regional para convertirse en un foco permanente de inestabilidad.
Por eso, cuando Jorge Rodríguez dice que “no hay mucho tiempo”, no exagera. Describe una cuenta regresiva que ya empezó.
La cabuya cortica y el margen que se evapora
En política, el tiempo no es neutro. Favorece a quien decide. Perjudica a quien espera. Hoy, el régimen espera. Espera que el mundo mire a otro lado. Que el desgaste social haga su trabajo. Espera que el miedo vuelva a funcionar.
Pero el miedo ya no ordena como antes. La sociedad venezolana está cansada, sí, pero también está clara. Sabe que las concesiones actuales no nacen de convicción, sino de presión.
El rol del periodismo independiente en este momento crítico
En medio de este tablero, el periodismo independiente cumple una función vital: nombrar lo que el poder quiere diluir. Explicar lo que el ruido busca ocultar. Conectar hechos que el discurso oficial fragmenta.
RadioAmericaVe.com y Vierne5 no responden a gobiernos, partidos ni embajadas. Responden a lectores que entienden que la verdad no se sostiene sola. RadioAmericaVe.com y Vierne5 Se defienden. Se financian. Se construyen todos los días.
Este trabajo no se hace desde la comodidad. Se hace desde la convicción de que informar con rigor es una forma de resistencia cívica. Y esa resistencia necesita respaldo.
Apoya a RadioAmericaVe.com y Vierne5: Donar desde 1 €
Contenido audiovisual recomendado
En el canal de YouTube Victor Escalona El Estoico se abordan de forma constante temas sobre poder, conciencia cívica, manipulación política y responsabilidad individual. Aunque no exista un video específico dedicado a este episodio, el enfoque del canal complementa este análisis editorial desde una perspectiva reflexiva y estratégica.
También te puede interesar
Estos contenidos amplían el contexto político y social que atraviesa Venezuela y complementan este análisis editorial:
- Venezuela después del 28J: el país que quedó en pausa
- Presos políticos en Venezuela: cifras, rostros y silencios
- ¿Transición democrática o colapso prolongado?
Preguntas frecuentes sobre la crisis política en Venezuela
¿Por qué el régimen libera presos políticos ahora?
Porque enfrenta una presión internacional creciente y un margen de maniobra cada vez más reducido. No es un giro ético, es una reacción estratégica.
¿Existe realmente una posibilidad de transición democrática?
Sí, pero es limitada en el tiempo. Requiere decisiones inmediatas, verificables y sostenidas. Sin eso, el escenario deriva hacia mayor aislamiento.
¿Qué papel juega la comunidad internacional en este momento?
Un papel decisivo. Las señales desde Estados Unidos y Europa indican que la etapa de tolerancia se cerró. Ahora se exigen resultados.
Un cierre que no admite neutralidad
La crisis política en Venezuela ya no se define por discursos, sino por decisiones. Cada excarcelación parcial, cada frase mal calculada, cada silencio estratégico confirma que el poder sabe que el tiempo se agotó.
Hoy no estamos ante un gesto de apertura, sino ante un forcejeo final por controlar la narrativa antes de que la realidad se imponga. Y la realidad es simple: sin verdad, no hay reconciliación. Sin justicia, no hay transición. Sin presión, no hay cambio.
El periodismo independiente existe para decir lo que incomoda, incluso cuando incomoda a todos. Vierne5 no observa desde la distancia. Es parte activa de una conversación histórica que define el futuro del país.
Este trabajo editorial no se sostiene solo. Requiere lectores conscientes que entiendan que defender la verdad también implica respaldarla. Contribuciones pequeñas, desde 1 €, permiten que el periodismo independiente siga investigando, publicando y resistiendo frente al poder.
Apoya a RadioAmericaVe.com y Vierne5: Donar desde 1 €
Participa en la conversación
Este no es un monólogo. Es un debate abierto. Queremos saber qué piensas, cómo lo ves y qué crees que viene.
¿Qué opinas? Escríbenos a [email protected]. Tu voz también cuenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario