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sábado, 21 de febrero de 2026

La cultura del atajo y su costo histórico

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La cultura del atajo en Venezuela y su costo histórico

Cultura del atajo en Venezuela y su costo histórico: cómo la viveza criolla debilitó instituciones, economía y democracia.

Cultura del atajo en Venezuela no es una simple expresión popular ni un comentario moral aislado. Es una estructura mental que, durante décadas, condicionó decisiones políticas, económicas y sociales. Lo que comenzó como picardía cotidiana terminó convirtiéndose en patrón institucional. Y cuando el atajo se normaliza, el deterioro deja de ser anecdótico para volverse histórico.

Durante años, se celebró al más “vivo”, al que burlaba la norma, al que resolvía sin cumplir el proceso. Sin embargo, cada excepción debilitó la regla. Y cuando la regla pierde legitimidad, el sistema entero pierde estabilidad.

El origen cultural del atajo

En el auge petrolero del siglo XX, Venezuela experimentó riqueza rápida sin consolidar instituciones fuertes. La renta petrolera permitió abundancia sin disciplina fiscal sostenida. En ese entorno, acceder al poder significaba acceder a recursos.

La cultura del atajo en Venezuela se alimentó de esa lógica. No parecía necesario planificar a largo plazo. Tampoco era urgente fortalecer controles. El dinero fluía y la improvisación se volvió costumbre.

Factores que consolidaron el patrón

  • Dependencia excesiva de la renta petrolera.
  • Debilidad histórica del sistema judicial.
  • Falta de cultura de rendición de cuentas.
  • Normalización social del “resuelve”.
  • Desconfianza estructural hacia la autoridad formal.

Además, la narrativa popular reforzó el comportamiento. Se admiró al que evitaba el procedimiento. Se ridiculizó al que cumplía la norma. Así, el mérito perdió prestigio progresivamente.

Cuando el atajo se vuelve política de Estado

El punto crítico llegó cuando la cultura del atajo dejó de ser práctica individual y se convirtió en práctica gubernamental. La improvisación reemplazó la planificación técnica. La lealtad sustituyó la competencia profesional. La excepción se volvió regla.

Como ha señalado Víctor Escalona en reflexiones sobre transformación cultural: “A veces, el verdadero cambio no empieza en la calle, sino en lo que decides pensar cada mañana.” Durante demasiado tiempo decidimos pensar que la astucia valía más que la institucionalidad.

Consecuencias estructurales

  1. Debilitamiento del Estado de Derecho.
  2. Concentración de poder sin contrapesos.
  3. Normalización de la corrupción administrativa.
  4. Pérdida de confianza ciudadana.
  5. Aislamiento internacional progresivo.

Sin confianza, ningún sistema democrático puede sostenerse. Y cuando la confianza se erosiona, el capital social se fragmenta rápidamente.

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Impacto económico acumulado

La cultura del atajo en Venezuela afectó gravemente la inversión privada y la competitividad. Cuando las reglas cambian según conveniencia política, el riesgo aumenta. Además, cuando el éxito depende de conexiones y no de capacidad, la innovación pierde incentivo.

En consecuencia, millones de venezolanos migraron hacia Estados Unidos, Canadá, España y otros países de América Latina. Buscaron entornos donde las normas funcionen y el esfuerzo tenga recompensa.

Dimensión sociológica del deterioro

Desde la sociología, el fenómeno puede interpretarse como un proceso de anomia. Cuando las normas pierden legitimidad, los individuos dejan de considerarlas obligatorias. Y cuando eso ocurre de manera colectiva, el sistema pierde cohesión.

Elementos psicológicos del atajo

  • Gratificación inmediata.
  • Evitar esfuerzo sostenido.
  • Desconfianza estructural.
  • Minimización del daño colectivo.

Sin embargo, cada ventaja individual obtenida por atajo genera desventaja colectiva futura. El beneficio inmediato se convierte en costo acumulativo.

Comparación internacional

Países como Chile, Uruguay o España fortalecieron sus instituciones tras periodos críticos. Apostaron por reglas claras y transparencia progresiva. Venezuela, en cambio, debilitó controles y permitió que la excepción se normalizara.

Esa diferencia explica por qué algunos países consolidaron estabilidad mientras Venezuela profundizó su crisis.

Reconstrucción cultural posible

Superar la cultura del atajo en Venezuela exige transformación cultural profunda. No basta con reformas legales. Se requiere coherencia entre discurso y acción.

Propuestas estructurales

  1. Educación cívica desde la infancia.
  2. Fortalecimiento real del sistema judicial.
  3. Transparencia pública verificable.
  4. Premiar mérito y disciplina.
  5. Responsabilidad política permanente.

Además, la diáspora puede aportar referencias culturales distintas. Muchos venezolanos han vivido en sistemas donde las reglas funcionan y pueden transferir esa experiencia. https://www.youtube.com/embed/UaTL5uKLkd8

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El papel del periodismo independiente

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Preguntas frecuentes

¿La cultura del atajo es irreversible?

No. Requiere liderazgo ético, educación sostenida y coherencia institucional.

¿Por qué afectó tanto a Venezuela?

Porque coincidió con concentración de poder y debilitamiento sistemático de controles.

¿Puede la diáspora influir en el cambio?

Sí. Puede aportar experiencia institucional y presión internacional organizada.

Cierre

La cultura del atajo en Venezuela dejó un costo histórico profundo. Sin embargo, reconocerlo es el primer paso para superarlo. El mérito debe recuperar prestigio. La disciplina debe volver a ser valor social. Y el respeto institucional debe convertirse en norma cotidiana.

Solo así será posible reconstruir confianza y proyectar futuro.

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