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Transición democrática en Venezuela exige desalojar el régimen y reconstruir el Estado de derecho. Son dos batallas simultáneas.

Transición democrática en Venezuela simbolizada por demolición y construcción institucional
Transición democrática en Venezuela implica dos tareas distintas: desalojar el régimen ilegítimo y reconstruir el Estado de derecho. Una no sustituye a la otra.
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Dos tareas, una sola lucha
Nos escriben los lectores y nos dicen algo que parece obvio, pero que muchos prefieren ignorar: los demócratas venezolanos tenemos dos tareas distintas. La primera es desalojar un régimen ilegítimo y corrupto del poder. La segunda es democratizar e institucionalizar el país.
Ambas tareas están conectadas, pero no son idénticas. De hecho, confundirlas puede ser fatal. Sacar al régimen no desemboca automáticamente en una democracia. Sin embargo, sin desmontar el régimen no hay democracia posible.
Como ha señalado Víctor Escalona en sus reflexiones más estratégicas: “No basta con tumbar un muro si no sabes qué vas a construir después”. Esa frase resume el dilema venezolano con precisión quirúrgica.
Primera tarea: desalojar un régimen ilegítimo
La salida del régimen es condición necesaria para cualquier transición democrática en Venezuela. Sin embargo, no es condición suficiente.
¿Por qué es imprescindible el desalojo?
- Porque el actual modelo bloquea elecciones libres.
- Porque concentra poder sin controles efectivos.
- Porque ha erosionado la separación de poderes.
- Porque utiliza la fuerza como mecanismo de supervivencia.
Mientras el régimen controle las instituciones clave, cualquier intento de reforma será cosmético.
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Segunda tarea: democratizar e institucionalizar
Una vez removido el obstáculo central, comienza la parte más compleja: reconstruir el Estado de derecho.
Los pendientes estructurales
- Restablecer los “checks & balances” de la democracia representativa.
- Tener elecciones libres y verificables.
- Profesionalizar la Fuerza Armada Nacional.
- Garantizar independencia judicial.
- Recuperar la autonomía del Poder Electoral.
Esta lista no es corta ni sencilla. Es, en realidad, una agenda histórica acumulada durante años de erosión institucional.
La transición no será lineal
Los lectores utilizan una metáfora poderosa: la transición venezolana es bifronte, como el dios Janos. Tiene dos caras y dos lógicas distintas.
Dos lógicas simultáneas
- Una lógica transaccional y de fuerza.
- Otra lógica institucional y de consenso.
La primera exige pragmatismo brutal. La segunda demanda claridad inquebrantable en los principios.
Esta tensión estratégica es evidente, pero no es insalvable. Es, de hecho, la condición estructural de nuestra lucha.
Demoler y construir
No podemos resolver el problema venezolano eligiendo un solo camino. Tenemos que demoler y construir al mismo tiempo.
Lamentablemente, no podemos darnos el lujo de la pureza estratégica. La política real rara vez ofrece escenarios ideales.
La obligación histórica
- Aprovechar la fuerza disponible hoy.
- Anticipar en la práctica las instituciones del mañana.
- Evitar que la lógica de fuerza destruya la lógica institucional.
Es un equilibrio delicado. Pero es el único viable.
Estrategia y principios: navegar la dualidad
Aunque no existe un video específico sobre esta tesis estratégica concreta en el canal, Víctor Escalona – El Estoico aborda con frecuencia la relación entre poder, estrategia y construcción institucional.
Sus reflexiones ayudan a comprender por qué una transición exige tanto pragmatismo como principios firmes.
Aliados posibles, no aliados perfectos
Las transiciones no se hacen con aliados perfectos. Se hacen con aliados posibles.
Las batallas políticas rara vez se libran en condiciones ideales y nunca se ganan de antemano.
La doble batalla
- Desmontar un sistema autoritario.
- Construir un sistema democrático funcional.
Ambas batallas requieren arsenales distintos y, en ocasiones, contradictorios. El desafío consiste en impedir que una termine negando a la otra.
El papel del periodismo en tiempos de transición
Cuando una nación atraviesa un proceso tan complejo, el periodismo independiente se convierte en un puente entre la estrategia política y la conciencia ciudadana.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué no basta con sacar al régimen?
Porque la democracia requiere instituciones sólidas. Sin reconstrucción institucional, el vacío puede generar nuevas distorsiones.
¿Qué significa transición bifronte?
Significa que la transición tiene dos lógicas simultáneas: una de fuerza y negociación, otra de construcción institucional.
¿Es posible equilibrar pragmatismo y principios?
Sí, aunque es complejo. La clave está en no permitir que la lógica táctica destruya los fundamentos democráticos futuros.
La obligación histórica
No podemos elegir entre demoler o construir. Estamos obligados a hacer ambas cosas a la vez.
La transición democrática en Venezuela no será limpia ni lineal. Pero puede ser estratégica, consciente y responsable.
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