A Jorge Rodríguez se le cayó el panqué - Radio America VE
planeta tierra girando circulo logo radio america ve

Volumen:

100

Últimas noticias

viernes, 28 de agosto de 2026

A Jorge Rodríguez se le cayó el panqué

RadioAmericaVe.com / Opinión.

 

Por Matías Ricardo Escalona Cardinale

Las revelaciones sobre petróleo y OPEP dejan al rodrigato atrapado entre discurso antiimperialista y negocios.

  • Axios Bloomberg Venezuela petróleo
  • Salida de Venezuela de la OPEP
  • Contratos petroleros Venezuela Estados Unidos
  • Rodrigato y petróleo venezolano

A Jorge Rodríguez se le cayó el panqué. Y no se le cayó por un mal discurso, ni por una mala noche, ni por una torpeza menor de esas que el chavismo suele tapar con gritos. Se le cayó cuando reportes de Axios y Bloomberg pusieron sobre la mesa lo que el rodrigato prefería mantener entre bambalinas: conversaciones petroleras con Estados Unidos, posibles fórmulas de participación sobre campos venezolanos y hasta la evaluación de una eventual salida de Venezuela de la OPEP. El antiimperialismo de tarima volvió a chocar con el pragmatismo de caja registradora.

Según Reuters, Axios reportó que la administración Trump discutía con Venezuela una participación en campos petroleros, mientras Bloomberg informó que una fórmula considerada incluía un posible arrendamiento de 100 años sobre varios campos. Reuters también recogió que Venezuela estaría considerando abandonar la OPEP mientras estrecha vínculos con Estados Unidos. :contentReference[oaicite:0]{index=0} Bloomberg, por su parte, publicó que Venezuela evaluaba una salida de la OPEP en medio de esas conversaciones energéticas con Washington. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

Por supuesto, ante semejante revelación, Jorge no podía salir a explicar con calma. Tenía que montar el espectáculo; Tenía que levantar polvo. Tenía que encontrar culpables externos, internos, imaginarios o convenientes. ONG, Noruega, la AN de 2015, enemigos de siempre y fantasmas de ocasión: todo sirve cuando la prioridad es producir humo para que nadie mire demasiado el fondo petrolero de la historia.

El viejo truco del tumbarranchos

El chavismo conoce bien la técnica del tumbarranchos: cuando un asunto incómodo amenaza con abrir grietas, se arma un escándalo lateral. Se grita más fuerte; Se acusa a medio mundo; Se invoca la patria; Se denuncia una conspiración. Se golpea a los mismos enemigos de siempre. Y, mientras todos miran la humareda, el poder intenta mover sus piezas en silencio.

Jorge Rodríguez domina ese teatro. No improvisa. Actúa. Sube el volumen, endurece la cara, reparte acusaciones y busca que las barras bravas del oficialismo vuelvan a sentirse protegidas por el viejo relato. Porque el problema de fondo no es solo el petróleo. El problema es que estas revelaciones incomodan a varias audiencias al mismo tiempo.

Incomodan al chavismo duro, que todavía necesita fingir que lucha contra el “imperio”; Incomodan a los operadores pragmáticos, que entienden que sin oxígeno económico no hay gobernabilidad. Incomodan al rodrigato, que debe presentarse ante Washington como interlocutor útil y ante sus bases como defensor de la soberanía. E incomodan al país democrático, que observa cómo se discuten recursos estratégicos sin que el problema político de fondo esté resuelto de manera transparente.

La paja en el ojo ajeno y la viga petrolera

Es más fácil denunciar a las ONG que explicar los términos de una negociación petrolera; Es más fácil atacar a Noruega que aclarar quién decide sobre campos estratégicos. Es más fácil culpar a la AN de 2015 que responder si Venezuela puede quedar atada durante décadas a acuerdos discutidos por actores cuya legitimidad sigue siendo discutida por una parte sustancial del país.

Mejor ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

Porque aquí la pregunta no es si Venezuela necesita inversión petrolera. Claro que la necesita. La industria energética venezolana requiere capital, tecnología, gerencia, transparencia y reglas serias. Nadie con un mínimo de sentido común cree que PDVSA puede levantarse solo con consignas, controles políticos y discursos de soberanía hueca. El país necesita producir, exportar, cobrar, reinvertir y reconstruir.

Pero una cosa es abrir la industria bajo reglas legítimas, supervisión institucional y mandato democrático. Otra muy distinta es que un grupo políticamente cuestionado negocie activos estratégicos mientras intenta tapar el debate con propaganda.

El equilibrismo del rodrigato

El rodrigato camina sobre una cuerda floja. De un lado tiene a Washington, con su agenda energética, financiera y geopolítica. Del otro lado tiene al chavismo residual, acostumbrado a vivir de la retórica antiestadounidense, del culto al enemigo externo y de la idea de que cualquier concesión al “imperio” es traición. En el medio están Delcy, Jorge y Diosdado, tratando de vender estabilidad hacia afuera y épica revolucionaria hacia adentro.

Ese equilibrio puede funcionar un tiempo, pero no eternamente. Porque las contradicciones se acumulan:

  • Dicen defender la soberanía, pero negocian condiciones petroleras con Washington.
  • Denuncian al “imperio”, pero buscan oxígeno económico en el mismo poder que dicen combatir.
  • Acusan a las ONG, pero evitan explicar con transparencia los acuerdos estratégicos.
  • Hablan de patria, pero administran recursos nacionales sin una legitimidad democrática clara.
  • Prometen transición, pero actúan como si el país siguiera siendo una finca de operadores.

De tanto bailar en la cuerda floja, algún día se revienta la soga. Y cuando se reviente, no bastará con otro discurso de Jorge ni con otra maniobra de Delcy. El país ya aprendió a mirar detrás del decorado.

El antiimperialismo de utilería

Durante años, el chavismo convirtió el antiimperialismo en una religión de conveniencia. Sirvió para justificar controles, persecuciones, expropiaciones, censura, alianzas turbias y ruina económica. Todo podía explicarse como defensa de la patria frente al enemigo externo. Pero cuando los mismos que gritaban contra el imperio terminan discutiendo contratos, licencias, arrendamientos o participación en campos petroleros con Estados Unidos, la farsa se vuelve demasiado evidente.

El problema no es hablar con Estados Unidos. Los países hablan, negocian y defienden intereses. El problema es haber construido durante décadas una moral pública basada en el odio al adversario, para luego sentarse con ese adversario cuando conviene al bolsillo, al poder o a la supervivencia política.

Ese doble discurso explica la incomodidad de figuras chavistas que hoy reaccionan con rabia ante lo que perciben como “raterismo” o entrega. Pero esa rabia llega tarde. El saqueo de Venezuela no comenzó con Washington. Comenzó con quienes destruyeron la institucionalidad, arruinaron PDVSA, convirtieron la riqueza nacional en botín y dejaron al país sin mecanismos reales de control.

¿Quién autoriza una cesión de semejante tamaño?

Si se discuten fórmulas de largo plazo sobre campos petroleros, la pregunta institucional es inevitable: ¿quién tiene autoridad legítima para comprometer recursos estratégicos del país? ¿Con qué control parlamentario?; ¿Con qué debate público?; ¿Con qué contraloría? ¿Con qué garantías de que esos acuerdos no serán otro reparto entre élites políticas, empresas privilegiadas y operadores internacionales?

Venezuela necesita inversión, sí. Pero también necesita legitimidad. Sin legitimidad, cualquier contrato importante nace bajo sospecha; Sin Estado de derecho, cualquier acuerdo puede parecer negocio de coyuntura. Sin instituciones confiables, cualquier promesa de reconstrucción puede convertirse en otro capítulo de extracción sin ciudadanía.

La discusión petrolera no puede separarse de la discusión democrática. No se puede reconstruir la economía ignorando el mandato político. No se puede vender estabilidad energética mientras se posterga la soberanía popular; No se puede pedir confianza internacional mientras se oculta información nacional.

Huele a azufre, pero de otro tipo

“Huele a azufre” fue una frase de otro tiempo, útil para encender tribunas y alimentar la mística del enemigo externo. A Jorge Rodríguez solo le faltó rescatar ese repertorio mientras apuraba a Delcy a escribirle a Marco, o mientras el rodrigato intentaba cuadrar el discurso de barricada con los negocios de despacho.

La escena, vista con frialdad, tiene algo de tragicomedia: los mismos que hicieron carrera acusando al imperio de todos los males ahora necesitan entenderse con el imperio para sostener una transición que no controlan del todo. Los mismos que se burlaron de la institucionalidad republicana ahora descubren que sin reglas nadie serio invierte. Los mismos que destruyeron PDVSA ahora requieren que otros vengan a levantar lo que ellos convirtieron en escombros.

Como suele decir Víctor Escalona, “cuando el falso patriota negocia en secreto lo que decía defender en público, no está salvando la patria: está rematando el botín”. Esa frase resume el momento. El país no puede permitir que la reconstrucción económica sea usada para esconder una nueva operación de reparto.

En RadioAmericaVe.com y Vierne5 creemos que el periodismo independiente debe incomodar precisamente cuando el poder quiere humo. Preguntar por contratos, plazos, actores, beneficios, controles y legitimidad no es sabotear la recuperación de Venezuela. Es defenderla de los mismos vicios que la destruyeron.

 Apoya a RadioAmericaVe.com y Vierne5: Donar desde 1 €

A Jorge Rodríguez se le cayó el panqué porque la realidad volvió a mostrar lo que la propaganda intenta ocultar: el rodrigato no está peleando contra el imperio; está negociando con él mientras grita para la galería. Venezuela necesita inversión, petróleo funcionando y acuerdos serios, pero también necesita transparencia, legitimidad y respeto al mandato ciudadano. Sin eso, cualquier contrato será sospechoso, cualquier discurso será teatro y cualquier transición podrá oler, no a azufre, sino a negocio cerrado entre pocos. Comparte esta columna, comenta y suscríbete para seguir defendiendo una conversación pública libre, crítica y con memoria. ¿Qué opinas? Escríbenos a [email protected]. Tu voz también cuenta.

Recibe nuestros titulares directamente en tu correo.
Suscríbete gratis y mantente informado.

RadioAmericaVe.com  / Opinión. / Matías Ricardo Escalona Cardinale.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pages