"Cómo pasar del desahogo a la acción: tácticas, organización y rutas éticas para una resistencia civil efectiva y sostenible, con"acción ciudadana, organización ciudadana, desobediencia civil, protesta pacífica, y movilización democrática.

Lunes 11 de agosto de 2025. La indignación es un impulso legítimo, pero no alcanza. Cada protesta sin estrategia, cada hilo en redes que se apaga a las 24 horas, cada convocatoria que no se traduce en estructura confirma una lección dura: o nos organizamos o repetimos el ciclo de la frustración. Este editorial propone una hoja de ruta concreta para convertir la rabia en resistencia civil sostenida.
La resistencia civil no es un estallido emocional, es una técnica social. Requiere reglas éticas, disciplina y coordinación. También demanda métricas, prioridades y una narrativa que unifique. Como repito a mis lectores: “La energía sin dirección es ruido; la organización sin propósito es trámite”. Hoy, el reto es unir ambas: energía y dirección.
“A veces, el verdadero cambio no empieza en la calle, sino en lo que decides pensar cada mañana.” — Víctor Escalona, El Estoico
1) Definir objetivos medibles: de los deseos a los resultados
La indignación dice “¡basta!”. La organización responde “¿para qué, cómo y cuándo?”. Los objetivos deben ser específicos y medibles: por ejemplo, lograr que 50 juntas de condominio publiquen sus presupuestos, o que 100 escuelas documenten fallas de agua y luz con evidencia verificable para una demanda colectiva. La meta no es viralidad: es incidencia.
Checklist inicial
- Define un objetivo de 90 días (con responsable, fecha y entregables).
- Establece indicadores simples (número de reportes, firmas, aliados, medios que cubren).
- Documenta avances de forma pública para crear presión y confianza.
2) Ética y disciplina: reglas claras para una resistencia limpia
Existen límites que fortalecen la causa: no violencia, cuidado de víctimas, verificación de datos y rechazo al discurso de odio. Sin ética, el poder aprovecha para criminalizar y dividir. Con ética, la resistencia gana legitimidad y suma aliados.
- No violencia activa: proteger vidas y bienes es irrenunciable.
- Verificación 2x2: no compartas nada sin dos fuentes o pruebas (foto/acta/video).
- Protocolos de cuidado: atención legal, médica y psicológica para quienes sufren represalias.
“No hay nada más peligroso que una mentira asumida como normal.” — Víctor Escalona, El Estoico
3) Microestructuras que funcionan: barrios, gremios y diáspora
La gran marcha inspira, pero la microestructura transforma. Equipos de 5 a 7 personas por edificio, barrio, universidad o gremio permiten ejecutar tareas concretas: mapeo de fallas de servicios, observación ciudadana, veeduría de compras públicas, tutorías escolares o centros de acopio. La diáspora puede financiar, comunicar y proteger información crítica.
Ejemplos prácticos
- Veeduría de servicios: reportes semanales de agua/luz por parroquia con fotos y horas de corte.
- Educación cívica: talleres breves (30 min) sobre derecho a la información y contraloría vecinal.
- Apoyo de la diáspora: un grupo externo adopta un ambulatorio local: insumos, auditoría y visibilidad.
4) Información verificable: la verdad como táctica de defensa
El poder usa la desinformación para confundir y desgastar. La respuesta es datos verificables, presentados de forma digerible. Un tablero mensual con indicadores (agua, luz, gas, transporte, precios), más un repositorio abierto de pruebas, eleva el costo de la mentira oficial y facilita la cobertura de medios.
En “Narrativas del poder: cómo el régimen controla el relato y domina la opinión” explicamos cómo opera este control y por qué la verificación comunitaria es clave para quebrar el cerco informativo.
5) Del megáfono al método: acciones escalables y legales
Protestar importa, pero no basta. La resistencia civil efectiva combina acciones legales (peticiones, amparos, contralorías) con acciones sociales (brigadas, compras comunitarias, voluntariado) y acciones comunicacionales (boletines, vocerías, presión a autoridades). La clave es escalar lo que funciona y abandonar lo que solo produce desgaste.
Acciones que suben la vara
- Campañas de rendición de cuentas: exigir actas, contratos y presupuestos locales en portales abiertos.
- Litigio estratégico: casos emblemáticos que obliguen a respuestas oficiales y sienten precedentes.
- Economía vecinal: compras colectivas transparentes que reduzcan costos y creen comunidad.
6) Protección y cuidado: sin gente sana no hay causa
Resistir es también cuidarse. Seguridad digital básica (2FA, backups, cifrado), protocolos de traslado, puntos de encuentro y una red de atención psicológica previenen daños mayores. La resistencia que cuida perdura.
Para entender el costo humano y sostener la empatía pública, recomendamos el seguimiento de casos como el de madres de presos políticos agredidas, donde la documentación rigurosa impidió el silencio.
7) Narrativa y esperanza: una causa que convoque a todos
Sin una narrativa que incluya a trabajadores, mujeres, jóvenes, iglesias, migrantes y empresarios, la resistencia se vuelve tribu. La consigna es clara: vida digna y Estado que rinda cuentas. No se trata de héroes individuales sino de comunidades responsables. Como me repito en días duros: “La esperanza no es ingenuidad; es disciplina emocional puesta al servicio de un plan”.
Lecciones útiles para Venezuela desde Iberoamérica
La experiencia iberoamericana ofrece pistas: en España, la transición combinó pactos políticos y profesionalización de instituciones; en Chile, el cambio se sostuvo gracias a políticas sociales evaluadas y un fuerte compromiso con la responsabilidad fiscal; en Colombia, varias ciudades demostraron que la gestión local, con transparencia y participación, puede transformar realidades. La lección común: organización y reglas claras por encima del voluntarismo.
Lecturas relacionadas para profundizar
- El rol del exilio venezolano: entre voto, lobby y retorno
- Resistencia estratégica: reinventar la Venezuela sin tránsito
- Narrativas del poder: cómo el régimen controla el relato
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué distingue la resistencia civil de la protesta espontánea?
La resistencia civil es planificada y sostenida. Tiene objetivos medibles, protocolos éticos, microestructuras de ejecución y métricas. La protesta espontánea puede abrir una ventana, pero sin organización esa ventana se cierra rápido.
¿Cómo puede ayudar la diáspora de forma concreta?
Financiando iniciativas verificables (salud, educación, litigio estratégico), amplificando información con vocerías en medios, y creando redes de protección legal y psicológica. La diáspora no reemplaza a los de adentro: los potencia.
¿Qué riesgos deben considerarse y cómo mitigarlos?
Represalias, criminalización, infiltración y desgaste emocional. Se mitigan con seguridad digital, asesoría legal temprana, protocolos de cuidado y rotación de vocerías. La ética no violenta reduce el margen de criminalización y atrae aliados.
Conclusión: de la queja a la incidencia
Organizarse no es un acto épico; es una suma de pequeños compromisos cotidianos. Barrio a barrio, gremio a gremio, parroquia a parroquia. Si cada equipo se fija una meta de 90 días, si documenta avances y si comparte resultados, la resistencia deja de ser una consigna y se convierte en política ciudadana.
“La valentía es un hábito: lo que repites, te define. Si repites organización, construyes futuro.” — Víctor Escalona, El Estoico
En Vierne5 apostamos por esta ruta: menos grito y más método; menos heroicidad y más comunidad. La indignación nos despierta, la organización nos mueve. Que este lunes no termine sin un objetivo, un pequeño equipo y un plan de 90 días.
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Para referencias comparadas sobre participación cívica no violenta y su efectividad histórica, consultar: Freedom House – informes sobre libertades civiles y participación.
RadioAmericaVe.com / Editorial.
Victor Julio Escalona
Editor.
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